En el Gran Santo Domingo y Santiago, se han implementado proyectos de ciclovías como alternativa a los extensos tapones que se forman diariamente. Desde 2018, se ha trabajado en un proyecto general de ciclovías, aunque su ejecución no ha avanzado a la velocidad esperada. Santo Domingo busca implementar un modelo de movilidad más sostenible, pero enfrenta desafíos como la falta de continuidad y el conflicto institucional, lo que ha llevado a una ciudad cada vez más colapsada por el tránsito. El proyecto de ciclovías involucra a varios sectores, incluyendo el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), ciclistas organizados y entidades internacionales como la Unión Europea. Se estima que solo el 1% de las personas que se movilizan en el Distrito Nacional lo hacen en bicicleta, y un porcentaje ligeramente menor en Santiago. La falta de infraestructura segura ha generado un uso distorsionado de los espacios existentes, lo que desincentiva el uso de la bicicleta como medio de transporte. Actualmente, existen unos 80 kilómetros de ciclovías en el Distrito Nacional, algunas de las cuales están subutilizadas o abandonadas. La ciudad continúa atrapada entre planes que no se ejecutan y una realidad diaria marcada por tapones, contaminación y tiempo perdido. Navegación de entradas Los accidentes de tránsito y riñas lideran los traumas oculares en RD Episcopado Dominicano llama a renovar el compromiso bautismal