Según los registros del Siuben, la tasa de analfabetismo entre los jefes y jefas de hogar registrados no ha descendido en los últimos siete años. De hecho, la proporción de esta población que declara no saber leer ni escribir pasó de un 12.51% en 2018 a un 13.19% proyectado para 2025. Este incremento de 0.68 puntos porcentuales representa la incorporación de más de 250,000 personas adicionales en condición de analfabetismo dentro del universo de hogares categorizados como pobres o vulnerables. La política social en el país se ha centrado en la ejecución de transferencias monetarias condicionadas y tarjetas de ayuda, lo que ha sido eficaz en la expansión de la cobertura de subsidios, pero no ha logrado mejorar la instrucción básica en los hogares atendidos. La falta de capacidades en lectoescritura limita las posibilidades de los jefes de hogar para acceder al mercado laboral formal y restringe su acceso a información esencial, lo que contribuye a una dependencia prolongada del subsidio estatal. Es necesario revisar el diseño de las políticas públicas educativas vinculadas a la red de protección social para abordar este problema y promover la autonomía económica de los hogares. Navegación de entradas JCE cierra temporalmente varias oficinas por capacitación de personal A ritmo de las luces, joven realiza acrobacias de fútbol libre