El Puente Juan Pablo Duarte se encuentra en condiciones de estabilidad y seguridad para su operación, según las autoridades. Sin embargo, en la parte interna de la cabecera este del viaducto, se observa un deterioro progresivo, con derrumbe del piso y paredes en lo que eran aulas donde se impartían cursos de costura, maquillaje, manualidades, ebanistería y otras disciplinas. La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructuras y Edificaciones (Onesvie) y la Comisión de Supervisión de Infraestructuras Públicas ante el Cambio Climático han evaluado la infraestructura y no han encontrado peligro, pero está en proceso de licitación para la contratación de servicios de diagnóstico. La estructura principal del puente se mantiene en buenas condiciones, con columnas y vigas de concreto que no presentan daños significativos. Sin embargo, el paso del tiempo ha revelado la oxidación del varillaje en algunos puntos. Debajo del puente, en la cabecera este, se encuentra un espacio que anteriormente albergaba una escuela laboral y talleres comunitarios, pero que ahora se ha convertido en un refugio de indigentes y un vertedero de basura. La erosión causada por una cañada cercana ha provocado daños en las paredes y el piso de los locales, lo que podría afectar la estabilidad de la estructura si no se toman medidas para abordar el problema. Los ingenieros de Obras Públicas realizan supervisiones periódicas, pero es necesario tomar medidas para rellenar los pisos y reconstruir las paredes dañadas. Navegación de entradas En calma y seguro: así opera el nuevo corredor nocturno autobuses Tribunal de Constanza condena a dos hombres por tráfico de haitianos