Después de diez años presos, Hipólito Feliz describe su experiencia en el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras como un cambio «del cielo a la tierra» en comparación con la Penitenciaría Nacional de La Victoria. En Las Parras, Hipólito destaca la tranquilidad, la higiene y el orden, un ambiente que contrasta drásticamente con el clima de violencia y peligro que caracterizaba su vida en La Victoria.

La experiencia de Hipólito no es aislada. Otros internos y familiares de presos también han notado la diferencia significativa entre Las Parras y La Victoria. La cárcel nueva ofrece camas garantizadas para todos, comida, agua y un ambiente libre de drogas y conflictos. Aunque la distancia desde la ciudad es mayor, lo que complica el traslado para las visitas, muchos consideran que la seguridad y el bienestar de sus seres queridos justifican el esfuerzo. El sistema de visitas en Las Parras también es más ordenado, con un control sobre el dinero que se entrega a los internos a través de tickets, lo que ha reducido la corrupción y los cobros ilegales. Con una capacidad para más de 2,400 internos y un enfoque en la rehabilitación, Las Parras representa un cambio significativo en la forma en que se aborda el sistema penitenciario, ofreciendo una oportunidad para la rehabilitación y la esperanza de un futuro mejor para aquellos que cumplan sus condenas allí.

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