Condena máxima amarga: Nazario Mercedes y las víctimas sin justicia

La historia criminal de la República Dominicana se vio marcada por un nuevo capítulo de horror en noviembre de 2024, cuando la detención de Nazario Mercedes en Villa Altagracia reveló no solo un feminicidio reciente, sino una estela de sangre que se extendió por casi tres décadas. Mercedes, conocido por apodos como «Bolívar» o «Miguel el Maestro», confesó haber segado la vida de al menos cinco mujeres desde 1995, operando bajo un patrón de impunidad facilitado por el silencio, la negligencia institucional y el cambio constante de jurisdicciones.

La condena de 30 años de prisión dictada por el Tribunal Colegiado de San José de Ocoa en febrero de 2026 por la muerte de Darmelin de los Santos Ramírez es la pena máxima permitida en el país, pero para las familias de las otras víctimas, el sabor de la victoria judicial es amargo. La estructura del sistema penal dominicano permite que las penas se cumplan de manera simultánea, lo que significa que Mercedes saldría en libertad tras cumplir el tiempo de la condena más alta, sin que los años de las otras sentencias se sumen de forma acumulativa. El caso de Nazario Mercedes pone en evidencia fallas sistémicas graves y la necesidad de una justicia más efectiva para las víctimas de crímenes de género.

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