En un mismo día, una familia del municipio de Guaymate, en la provincia La Romana, sufrió dos tragedias que cambiaron su vida para siempre. La primera pérdida fue la de Angela La Flor, una niña de 10 años que murió tras ser atropellada por el conductor de una motocicleta mientras intentaba cruzar la carretera principal. La menor había salido de su casa para ir al Ayuntamiento, donde supuestamente estaban entregando juguetes, y al no encontrar a nadie, se dirigió a la vivienda de una tía y, al regresar, intentó cruzar la vía junto a un niño de ocho años, nieto de su tía.

Horas después de la muerte de Angela, la familia sufrió otra pérdida: la de su bisabuela, Alicia Juan, de 102 años, quien falleció en la misma casa. La familia describe el dolor como imposible de llenar y exige justicia por la muerte de la niña, pidiendo que el conductor involucrado en el accidente sea sometido a la justicia y que el caso sea debidamente esclarecido. La carretera principal de Guaymate, donde ocurrió el accidente, es una vía por la que los vehículos transitan de manera constante y a alta velocidad, y en el tramo donde se produjo el hecho no existen reductores de velocidad, ni semáforos, ni pasos peatonales que permitan a las personas cruzar de forma segura hacia el otro lado de la vía. La Organización Mundial de la Salud sitúa a la República Dominicana entre los países con mayor tasa de mortalidad vial, con 67.23 fallecidos por cada 100,000 habitantes.

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